El mecanizado de aleaciones de titanio presenta ciertos desafíos. Su mala conductividad térmica significa que el calor tiende a concentrarse en la zona de corte durante el mecanizado, lo que podría provocar un desgaste acelerado de la herramienta y una reducción de la calidad de la superficie de la pieza de trabajo. Se requieren velocidades de corte más bajas, abundante refrigerante y geometrías y materiales de herramientas específicos.
Soldar aleaciones de titanio requiere especial precaución, con una estricta protección con gas inerte tanto en el área de soldadura como en la parte posterior para evitar la entrada de aire y la posterior fragilidad de la soldadura. Los métodos de soldadura comunes incluyen la soldadura con gas inerte de tungsteno y la soldadura por arco de plasma.
Para mejorar la dureza de la superficie, la resistencia al desgaste o impartir una apariencia especial a las piezas de aleación de titanio, a menudo se emplea el anodizado. Este proceso tiene lugar en una solución electrolítica y, al controlar el voltaje, se pueden generar películas de óxido de diferentes espesores y colores en la superficie.







